29 jul. 2011

Ikea se lo piensa y aplaza la apertura de 10 nuevos proyectos

A causa de la excesiva regulación autonómica que encuentra en España

Una decisión que impide crear 20.000 nuevos empleos, precisamente cuando más falta hacen y en plena crisis económica, con un aumento dramático del paro y bajadas constantes del consumo.

La situación en España, que sigue manteniendo el exceso de regulación comercial en algunas comunidades autónomas, pone en peligro el inicio de la recuperación. A pesar de que desde la UE se ha requerido a nuestro país en numerosas ocasiones para liberalizar el comercio y eliminar las trabas, la situación sigue siendo similar. La mejor prueba es esta decisión de Ikea que precisaría una reacción inmediata de instituciones y asociaciones para demandar un cambio de rumbo. Así lo hace ANGED, la Asociación Nacional de Grandes Empresas de Distribución, que desde hace años viene alertando “sobre las restricciones a la libertad de establecimiento, que limitan la capacidad de crecimiento y de creación de empleo por parte de las empresas”.
Las reclamaciones de ANGED se sitúan en la línea de las tesis defendidas de forma sistemática por organismos internacionales como la OCDE y el FMI, y por instituciones nacionales como La Comisión Nacional de la Competencia o el Banco de España, que abogan por liberalizar el sector comercial para ganar eficiencia y competitividad en el sector.

Esta apuesta por la liberalización cobra especial sentido después de que la Comisión Europea haya marcado un camino muy claro en esa dirección, con la Directiva de Liberalización de los Servicios, que en el caso español ha supuesto una oportunidad perdida para modernizar el sector del comercio.

Es decir, que los grandes operadores internacionales del retail y la distribución dudan de España y empiezan a tomar decisiones. Es el caso de Ikea, cuyo presidente, Mikael Ohlsson ha anunciado en The Wall Street Journal, que con la inversión que tenían prevista se crearían 20.000 nuevos empleos, pero ha lamentado la situación de la regulación en España, por lo que retrasa cinco años la puesta en marcha de sus planes.

En concreto, Ohlsson ha afirmado “nosotros podríamos empezar mañana” y así contribuiríamos a mejorar la economía española, crear trabajos y contratos en la construcción, a lo que ha añadido: “el país lo necesita y nosotros estamos preparados para hacerlo”.

La postura diáfana de ANGED se opone claramente a “las restricciones a la libertad de establecimiento, y por tanto a la inversión y a la creación de empleo” que esta organización considera “particularmente graves en un momento como el actual, con cerca de cinco millones de desempleados en la economía española, y cuando hay empresas dispuestas a invertir y a crear empleo”.

Parece más que deseable que otras organizaciones defiendan de una forma igualmente decidida a un sector dispuesto a invertir, a crear empleo y a contribuir al final de la crisis, de forma que se recupere el consumo y la confianza.